domingo, 7 de septiembre de 2008

Historias a Nontue III


Tres semanas en la otredad y al fin de regreso a casa, a la otra civilización que me espera, o a la que espero, pero que en definitiva, se traduce y se convierte incesante como las rumorosas de nuestro tiempo, en nuestra espera, en las otras formas del reencuentro. De las dos vivo siempre, entre el viaje constante, del encuentro etnográfico del ser en las solitarias llanuras del infinito de los paisajes del sur, o donde marquen los pasos del viajero de los tiempos y las estepas que lo conducen, a destinos indescifrables y otros ya conocidos y reconocidos, pero siempre nuevos, nuevos como este reencuentro, reencuentro con el ser, ese que nos une y nos tiene en frente el uno con el otro nuevamente, después de varias semanas, de ausencias, de ausenciarnos, de saber que en la naufragada soledad de la comunidad perdida, y de los vestigios del tiempo en los pueblos redescubiertos, me acompañaba tu recuerdo, como el que te dejo al partir, como todo este tiempo, recuerdo de las imágenes y los sentidos a destiempo, de todo lo que hemos vivido juntos, compartiendo acá entre los dos, o lo compartido en los momentos de las partidas a los confines.

El reencontrarnos parece un sueño siempre, un regreso donde uno de debiera regresar sino estar siempre, el verdadero lar del ser, de mi ser y los vestigios de la existencia que me espera en tus brazos y tus besos, con los que me encuentro ahora, después de perderme en las llanuras de lo desconocido, de las que te hablo siempre, buscando aquello que aun no encontramos, pese a que ya llevamos cuatro expediciones en menos de seis meses y ni un solo referente claro del pueblo de Trumag, el que ya nos parece un invento del antropólogo “Negro Pájaro Cuervo” o producto de sus alucinaciones producto del constante consumo de latue, el brebaje mágico de los costinos del sur del mundo. Mientras la lluvia y el frío de los parajes del fin del mundo se siguen tragando mis huesos y lo maltratado de mis letras y mi cuerpo por todos los viajes y salidas durante, tanto tiempo, en busca de tesoros etnográficos y nuevas formas de vida o de simplemente de vivirla.

La otra civilización que me espera siempre, se encuentra tan lejos de lo cotidiano de estas paredes, de estas horas y días de estar juntos, de al fin tenerlos el uno al otro, de este otro viaje, al interior del ser, ese construimos dentro de lo cotidiano, al sentirnos y estar, y querernos, de esta forma que sabemos, con mis ausencias y tus esperas, y con tu ausencia en los viajes y mi espera del regreso a tus brazos, a tus besos, siempre añorados, siempre esperados, a la magia de la miradas y los silencios cómplices, que al fin después de estas semanas, vuelven a ser cotidianos.

Las rumorosas del tiempo, de las distancia, se alejan de aquí por un rato, y dejan en paz mis ideas, mientras disfruto el café con leche y canela que me trajiste recién, diablos como lo extrañaba, como extrañaba tus besos, como extrañaba tenerte cerca, mientras fumo un marlboro de los que compre en Puerto Montt, poco antes de tomar el avión de regreso, y suena en el reproductor el disco de Ray Charles Mess Around, que me tenias de regalo para el regreso, y solo te miro desde mi rincón del sillón en silencio, llenándome solo con sensación de verte y tenerte cerca, y rompes el silencio preguntándome entre rizas – ¿tengo una arruga nueva que me miras tanto? – me lleno de carcajadas recordando esa tarde en la cafetería en Viña del Mar, cuando tu habías viajado de vacaciones a Chile y yo estaba terminando un terreno con una comunidad de pescadores y artesanos cerca de Quinteros, que me arranque solo para poder verte después de un par de meses hablando sin haber tenido tiempo de vernos, cuando tras la pantalla de la computadora te contaba todo lo que estaba haciendo.

Esa tarde te mire por horas, y te dije que era una manía de los etnógrafos y los trabajadores sociales comunitarios, el mirar mucho, la forma de conocer y entender el otro, tal vez la forma de sentir, me justifique hablando de eso, pero solo era mi timidez y mis ganas de llegar un poco más allá, de no saber como hacerlo, solo encandilado contigo, como aun me pasa, como en este momento, en que cada reencuentro, se me convierte en un nuevo inicio, y no se como llegar a tus labios, como hacerlo para tenernos en los brazos del otro, que espero el segundo para encontrarnos en las caricias cómplices de esto.

Me miras con esos ojos inquietos y llenos de rizas diciéndome, - con ese pelo y esa barba mas pareces naufrago que Investigador de la otredad, señor de los confines que no encuentra – me lleno de rizas y al fin te abrazo, al fin doy el paso, que esperaba, que esperábamos, entre caricias, te digo tu aroma, las texturas de tu piel, el sabor de tus besos, tus latidos, tus cabellos perdiéndose con los míos al fin acá, y me dices con tu riza que no para – ellos estaban acá, el que no estabas eras vos, señor don naufrago de la estepa y el pueblito del demonio que no encuentra – y creo que no lo encontraremos Nontue de la ciudad de los regresos y el tablado flamenco, te respondo con las risas y caricias que no nos dejan.

Si vivo de estas dos formas siempre entre la otredad y estos besos y rituales cotidianos pienso, mientras sigues jugando con mi barba y yo con tus pelos locos que se pierden ahora en mi cara, haciendo círculos con mis dedos que acarician tu cabeza, y te digo, creo que es hora de quitarle la barba al naufrago, para ver si se convierte en caballero civilizado, pero no te lo aseguro tampoco. Vamos me dices que yo la corto, sabes que me gusta hacerlo, esta bien digo, y vamos al lavamanos para quitarla y seguirnos riendo, me gustan tus rizas me gustan esto juegos.

Ya el naufrago desapareció y quedo yo al parecer, me quiero dar una ducha para quitarme los confines del cuerpo y solo quedarme con tus besos y tu aroma te digo, me miras y dices esta bien te acompaño, ya que me los pegaste parece. Al fin bajo la ducha, agua saliendo a torrentes, bien caliente, como amo esto, las duchas largas con agua caliente, contigo al lado, el agua y el vapor van quitando el polvo y las marcas del viaje que tenia en la piel, en mi pelo que esta cada día más largo y ya con algunas canas, que se junta con el tuyo tan largo, y claro como los campos de trigo en la lejanía, el agua nos envuelve y yo con mis manos vuelvo a reconocer las texturas de tu piel, tus caderas dibujadas, mis manos que las recorren con ímpetu, atrapando tus muslos y tus piernas con mis dedos, acariciándolas suaves pero con la intensidad con la que te siento mientras acaricias mi cuello y mi espalda tomándolos y demandando por mis labios bajo el agua, besándonos, juntando lenguas y labios mientras nuestras manos buscan el resto las partes de nuestros cuerpos que extrañábamos, con la timidez que de a poco se rompe como siempre busco tus pechos, acariciándolos suaves y solo existe en mi el tacto de tu piel, amo acariciarlos sentirlos buscar tus pezones con las yemas de mis medos mientras tus manos juegan con mi pelo y mi cara en este beso interminable que nos dice al fin acá, al fin tu yo sintiéndonos amándonos, tocándonos y reconociéndonos.

El centauro y la Pegaso al fin recorren y vuelan las estepa imaginaria de sus sueños y su piel, mientras me tocas y te escondes en mi pecho para escuchar el latido de mi corazón, con las manos y que nos siguen recordando que parte del otro extrañábamos y necesitábamos sentir, oler, acariciar, besar, tomar y hacerla del otro, cuando ya somos uno solo, el agua sigue cayendo en la ducha y no se cuanto llevamos bajo ella, tampoco lo importa, solo los besos y este sentirnos, envolvernos en abrazos y caricias que traen mas a mi y me llevan mas hacia ti, mis manos bajando por tu piel buscando aquello que extrañaba, el refugio que encuentro en ti y encuentras en mi. Vamos a seguir con esto y tal vez dormir un poco, después de un rato te veo a mi lado en los metros de magia y eternidad en que se convierte nuestra habitación, al fin te veo dormir a mi lado y esa imagen de ti junto a mi, me vuelve a estremecer, mientras los ojos se me cierran contemplándote.

En la mañana antes de partir al trabajo, te despides con un beso y me preguntas que haré hoy, te digo con un poco de sueño, que tengo que ir a la agencia, a entregar el informe del terreno, me río y te digo que informare que nuevamente no encontramos nada, te ríes y me dices - dale suerte en tu no informe – te robo un beso más y la caricia juguetona de la mañana y te digo – te prometo que si en el próximo viaje no encontramos ese pueblecito desaparecido, pierdo el acento por completo. Me abrasas y me dices nos vemos más tarde señor don ex naufrago.

3 comentarios:

Luna en la cima dijo...

Hay... Mi querido amigo nocturno, te leo y no puedo evitar decirte que me alegra que no encuentres ese pueblo perdido, tal vez ellos amigo no desean ser encontrados, no desean que nadie turbe su paz y su manera de vivir la vida. Sabes naufrago? Yo vivo en una Eco-aldea, perdida en el sin fin del mundo, donde no deseamos que nadie invada nuestra paz, tampoco queremos ser encontrados, tal vez un día salgamos a la luz y demostremos que se puede vivir de otra manera, si es cierto, que no tenemos tesoros etnológicos que los investigadores quieran descubrir, simplemente nuestra forma de vida es el mayor tesoro que poseemos, aquí nada es de nadie y todo es de todos.
Vivimos fuera del alcance de los políticos e incluso de los alcaldes corruptos que aún no han conseguido talar nuestros árboles para edificar sus casas de veraneo... sí amigo “No queremos ser descubiertos”.
Esto me recuerda el libro “Las voces del desierto” de Marlon Morgan, un libro que todos deberíamos llevar en el bolsillo y leerlo cuando se nos olvida que cada uno elige la forma de vida que desea vivir...
Un día hablaremos de este tema... pueden ser dos opiniones diferentes pero que darán para un diálogo interesante...
Ha tiempo que no entro por el “rinconcito” y en verdad extraño a algunas personas, pero estoy muy cansada, muy cansada y creo que mi cuerpo empieza a decir “YA BASTA”.
Te sigo leyendo... Un abrazo en la distancia. Tu amiga Luny.

Anónimo dijo...

Con el deseo infinito de continuar construyendo el camino juntos
Non_Non ( flores sujetas x el viento) sept 2008

Isabeau dijo...

:-) que lindo...me encanta leerte...y seguirte en tus eternas contradicciones...